La instalación del suelo radiante consiste en la colocación de tubos por debajo del suelo. Por estos tubos circula agua caliente que calienta el suelo, el cual transmite este calor dando una sensación de confort óptima. Es recomendable su uso en obra nueva.
Supone un ahorro de energía de hasta el 70%, ya que la temperatura de aplicación no son tan altas como la calefacción por radiadores, las temperaturas de trabajo son de entre 35º y 45º.
Es un sistema invisible que no reseca el ambiente, y al no existir convección de aire no se mueven las partículas de polvo e impurezas, mejorando la calidad del ambiente.
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