El presidente de la asociación (EPIA según su sigla en inglés), Winfried Hoffmann, dijo que en el soleado sur italiano las inversiones en fotovoltaicas comenzarán en el 2010 a competir con la electricidad de la red nacional.
Sin embargo, los problemas con las cargas administrativas y las dificultades de conexión a la red están frenando a la industria. Hoffmann precisó que la energía solar cuesta actualmente unos 0,2-0,4 euros por kilovatio, entre cuatro y ocho veces más cara que la energía basada en combustibles fósiles.
Pero la industria fotovoltaica ha reducido los costos a la mitad cada ocho años y seguirá haciéndolo, aunque la electricidad procedente de los combustibles fósiles irá gradualmente encareciéndose porque el sector tiene que empezar a comprar permisos para emitir CO2 con el nuevo Plan de Comercio de Emisiones de la UE a partir de 2013.
EPIA espera que la energía fotovoltaica suministre entre un 4% y un 6% de la electricidad que Europa necesita para 2020, bastante más que el 1% de la actualidad.
Sin embargo, con ayudas estatales esa cuota puede aumentar al 12% para 2020, lo que ayudaría a la UE a alcanzar su meta de conseguir que la quinta parte de su energía proceda de las fuentes renovables para esa misma fecha.